La reconocida revista norteamericana de negocios BusinessWeek publicó un informe especial sobre el impacto del diseño en las empresas. El documento está conformado por seis notas sobre “El valor del diseño”, “Por qué importa el diseño”, “El valor del diseño en empresas startup”, “Cómo rediseñar el sistema de sanidad”, “El rol del diseño en los negocios”, y “Los diseñadores más influyentes del mundo”.
El material publicado por la revista BusinessWeek resulta muy interesante, y dentro de los informes que contiene presenta una nota sobre la importancia del diseño escrita por el profesor Diego Rodríguez. En este informe Rodríguez plantea que “Toda la energía que se pierde en debatir sobre el valor del buen diseño para el mundo del comercio, debería emplearse en construir caminos para hacer que la gestión del diseño integral se convierta en una actividad de rutina en las empresas- y en la sociedad”. El autor sugiere tres caminos posibles para alcanzar ese objetivo:
1. Dejar de concebir al diseño como un sustantivo, para entenderlo como un verbo. Es decir, dejar de lado la concepción del diseño como un “estilo” que entiende al buen diseño como “una clase de productos de lujo superficiales destinadas a un conjunto específico de población”; y pasar a una definición del diseño como un proceso.
2. Repensar la relación entre el diseño y el éxito en el mercado, porque un buen diseño no asegura indefectiblemente un resultado exitoso en el mercado –sí es un punto importante, pero no el único-. Para ello es importante trabajar también sobre la producción, la distribución, la venta, el apoyo, la satisfacción de las necesidades de las personas, etc.
3. Cambiar la pregunta de “¿Cuánto valor creará el diseño?” por un interrogante más amplio de “¿Cuánto podemos crear?”. Rodríguez concluye en la nota que es muy importante trabajar tomando en cuenta no sólo las necesidades puntuales de las personas, sino también su relación con otras redes (individuales, sociales y económicas) para llegar a un buen puerto.
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El diseño no es imprescindible: es inevitable, según Shakespear
El premiado creativo dice que hay que darle al cliente "lo que nunca soñó que quería".
Leer nota completa en Diario La Nación:
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1095889
"No arrugues que no hay quien planche", alertaba la tarjeta de un metro de largo que Diseño Shakespear envió, en vísperas de un nuevo año, a clientes y amigos, muchos de ellos inquietos, se presume, por un período que se presenta incierto.
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Ronald Shakespear: “En el norte saben muy poco sobre lo que pasa al sur del Río Grande"
El discurso de Shakespear es una avalancha de ideas y sentencias clave sobre el oficio de diseñar
El estudio de Ronald Shakespear ha hecho casi de todo. Desde megaproyectos de señalética para metro, trenes y ciudades, hasta el rediseño del escudo de un club de fútbol de los que parecen gobernar la vida de algunas personas: el Boca Juniors. Ahora, nos explica Shakespear, son sus hijos, Lorenzo y Juan, quienes rigen su estudio, Diseño Shakespear. Pero Ronald sigue infatigable de conferencia en conferencia y país en país. “Jamás he dejado de pensar en el diseño”, confiesa cuando se le pregunta si alguna vez ha conseguido desconectar de su profesión.
ENTREVISTA:
Desde su empresa aseguran que no se dejan llevar por las tendencias. Tras más de cuatro décadas de Diseño Shakespear, ¿no ha cambiado su forma de ver el diseño? ¿no ha hecho el paso del tiempo evolucionar su manera de trabajar?
Alan Fletcher solía decirme,”si no puedes montar dos caballos al mismo tiempo, no puedes estar en el circo”. Yo hago diseño desde hace casi cincuenta años. Y hablo siempre desde el proyecto, el proyecto es mi vida. No tengo una teoría del diseño; he construído, a duras penas, una teoría de la práctica.
La evolución de nuestro diseño tiene poco que ver con las modas o las tendencias. Tiene que ver fundamentalmente con la educación del oido para escuchar a la gente, descifrar sus códigos y dar respuestas a sus anhelos y necesidades. El mejor diseñador es aquel que tiene una oreja grande.
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Hugo Kogan:
“Enterarme de que lo que hacía tenía un nombre fue una de las grandes alegrías de mi vida”
El diseñador bucea en sus recién cumplidos 50 años de dedicación al diseño industrial y ofrece su visión sobre la profesión en esta entrevista a Diseñoiberoamericano.com
Quién sabe si, como jurado de Innovar -relevante concurso argentino sobre productos innovadores de próxima celebración- Hugo Kogan verá nacer de cerca un nuevo hito del diseño como el Magiclick, aquel encendedor para cocinas que el profesional convirtió hace años en un objeto de uso global.
Si esto se produjese, no sería en todo caso una cuestión de azar, si seguimos su tesis. Kogan no práctica un discurso romántico, como ocurre en ocasiones con algunos diseñadores de prestigio. Por el contrario, explica como en su exitosa trayectoria y en la profesión en general no hay que olvidar múltiples factores decisivos: el tecnológico, el empresarial, el educativo...
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d-CULTO entrevistó a Reinaldo Leiro, arquitecto y diseñador industrial con más de cuatro décadas de trayectoria, sin duda uno de los más grandes referentes del diseño industrial argentino y testigo privilegiado de su actualidad.
Reinaldo Leiro, hoy de 76 años, se encuentra en plena actividad al frente de la empresa de mobiliario para oficinas Buró que fundó hace 44 años, y dirigiendo el postgrado de Gestión Estratégica de Diseño que se dicta en la Universidad de Buenos Aires. En algo más de una hora y media de charla, Leiro se mostró preocupado por las políticas de apoyo al diseño, la educación y la relación del diseñador industrial con la empresa.
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Es curioso —y a quienes provenimos del mundo del diseño no deja de asombrarnos— ser testigos de cómo la palabra "diseño" perforó, en los últimos años, las barreras originales de los circuitos minoritarios que le dieron vida para teñir un inmenso abanico de nuestro vocabulario técnico y también cotidiano.
Hoy diseño es todo y, por ende, casi nada. Se diseñan los autos, pero también las políticas. La campaña y el candidato. Hay diseño de vestuario, escenografía y producción. Las tipografías, la información y los libros son diseñados. También las bandas de sonido y la música ambiental.
El diseño industrial pasó a ser diseño de productos y éste a su vez dio lugar al diseño de servicios, que finalmente parió al hoy vigente diseño de experiencias.
En los productos altamente tecnológicos tenemos diseño de interfases, en los teléfonos celulares y, en las "playstation", diseño interactivo. Junto con los "prosaicos" diseño arquitectónico e ingeniería de diseño, encontramos en un quiosco con fotocopiadora el infaltable cartel que dice "diseño e imagen".
Hoy en día se diseñan las tarjetas y el evento, la gastronomía, el menú, la mesa, el plato negro, cuadrado y gigante con el minúsculo timbal de arroz.
Antes se diseñaban las ciudades, hoy las "marcas" de los países.
Junto con el cuarto y el living se diseñan las carreras profesionales. Hasta las uvas están diseñadas para no tener que escupir las molestas semillas, y ni qué hablar de los tomates perita, producto larga vida —o los más fashion cherry—, el maíz transgénico, y los ascendentes arándanos.
El "viejo", utópico y moderno diseño de aquellas vanguardias artísticas, que con sus inflamadas proclamas de objetos racionales, funcionales y bellos persiguieron la transformación de la producción de masas, devino en mito barthiano, devorando cuanto se le pusiera a su alcance del producido por todas las culturas urbanas.
A diferencia de otras épocas, en que era patrimonio excluyente de las elites o de las rebeldías del Instituto Di Tella, el diseño de hoy es un componente inseparable de la cultura democrática surgida en los años 80, y sus representantes actuales una parte de esa generación.
Individualidad y diversidad son sus características; por eso prendas y productos tienen nombres propios o marcas que nunca opacan al creador, cada vez menos anónimo. Pero la contracara de este recorte es la tolerancia. En nombre del cambio no se pretende revolución alguna. Al capitalismo se le reclama que lo sea en serio y, a la burguesía argentina, antes que desaparezca, que se haga cargo de un mercado; que arriesgue e innove.
Así las cosas, efímero o permanente, por momentos frívolo, funcional o lúdico, pero para nada banal, el diseño de la ropa, los productos o la información, como la moda, no lo es menos que las ideas en boga, los partidos políticos, los productos gourmet, la arquitectura o nuestra época. Y es por ello que a pesar de la incomodidad que produce a la razón, penetra por los capilares de la sociedad y la cultura impregnándolo casi todo.
ADRIAN LEBENDIKER. DIRECTOR DEL CENTRO METROPOLITANO DE DISEÑO.
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En el panorama internacional del diseño industrial, se están produciendo hechos que modifican, afirman y/o abren caminos proyectuales de interés y nuestros diseñadores no son ajenos a ello. El Diseño Universal hoy retoma el compromiso social del diseño. Mientras tanto, la SP (Semántica de Productos) es usada por el marketing para productos con más significado que función.
La ideología de liberación de los años 70 se ha transformado en diseño regional en busca de la identidad "local", para responder a la globalización. Otra es la relación del diseño con la industria: la producción seriada, paradigma del diseño, hoy se encuentra con la autoproducción, una vieja práctica de los diseñadores argentinos; algunos autoproductores derivaron en empresas o locales, otros desecharon ese camino y emigraron, otros siguieron la práctica free lance.
En relación con la industria, Branzi, oportunamente dijo: "El diseño se hace en y para la industria o a pesar de la industria". En este enfoque hay expresiones que podemos ubicar más en el seno de la cultura "cultivada" que en la producción.
Hoy se realizan operaciones que plantean una acción de crítica y de reflexión sobre y desde el objeto de diseño. Este ha dejado de ser un impersonal utensilio que sólo sirve a la necesidad; hoy los objetos de diseño pueden llegar a convertirse en iconos, en símbolos de status, etc.
La dimensión cultural de los objetos de diseño puede apreciarse, actualmente, en la existencia de coleccionistas, museos y muestras internacionales de piezas de diseño en medios que sólo se ocupan del diseño en su aspecto cultural; toda la institución del arte es llevada hacia el diseño. No obstante, éste sigue siendo diseño y el arte seguirá siendo arte. No interesa ni hay intención en los diseñadores de introducirse en el universo del arte porque éste está referido a la espiritualidad del hombre y el diseño opera en el campo de la racionalidad, lo que lo hace intensamente interesante.
RICARDO BLANCO.
DIRECTOR DE LA CARRERA DE DISEÑO INDUSTRIAL DE FADU/UBA
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"Una vida dedicada a la ciencia, tecnología, diseño y educación pero por sobre todo mucho compromiso social".
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